AUTODISCIPLINA POR OCTAVIO URBINA

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Autodisciplina

Tercera entrega

 

¿Cómo generar la autodisciplina que necesitas?

¿De golpe?

No.

Lo primero que puedes hacer es comenzar a mirar la autodisciplina con otros ojos, si es que te resulta antipática. Hazte su aliado

Quienes procuramos entrenar la autodisciplina a diario no lo hacemos por amor al sufrimiento, sino porque hemos decidido enfocarnos en lo que deseamos lograr, no en el camino.

Consideramos la autodisciplina una cualidad positiva, que aumenta las posibilidades de alcanzar nuestros objetivos personales y profesionales.

La mayoría de esos objetivos involucran decisiones frecuentes, que nos dan la oportunidad de entrenar la disciplina poco a poco, día a día.

Te presento el siguiente plan:

  1. Decide ¿QUÉ? quieres.

Lo más importante en todo proyecto es saber lo que se quiere, ya desde allí sabrás reconocer el  como y las posibilidades

  1. Define tus acciones con claridad.

Tan importante como decidir QUÉ vas a hacer, es planear CÓMO hacerlo. Elabora una hoja de ruta para el proyecto. Incluso para cada día, hazte un pequeño esquema si lo necesitas.

El orden y la claridad son una ventaja.

  1. Ponte de tu lado.

Deja de juzgarte

Tira las etiquetas: “Ay, es muy difícil”, “No tengo ganas”, “Yo no soy así de fuerte”… o cualquier otra que esté estorbando.

Puedes. Quieres. Y vas a hacerlo

  1. Descansa.

Un requisito para ejercitar y fortalecer la disciplina es tener energía.

Respeta tus descansos, ya que sin ellos es muy difícil seguir adelante con consistencia.

  1. Aliméntate bien

Tendrás más energía si tu alimentación es sana y equilibrada. Colorea tu plato con frutas y vegetales, toma mucha agua

  1. Haz primero lo que menos te apetece.

La razón es que, como tienes más energía, te será más llevadero empezarlo y dejarlo hecho. Además, la sensación de victoria sirve de impulso para hacer el resto de cosas pendientes.

  1. Comienza por poco.

Si estás iniciando en el entrenamiento de la disciplina inicia con  misiones pequeñas.

(Por ejemplo: hacer las llamadas pendientes cuando te levantas, sacar la basura por la tarde, fregar los platos justo después de comer…)

Elige las tareas pequeñas que quieras y entrena la disciplina con ellas. Si vas ganando práctica con lo pequeño, menos trabajo te costará emplear disciplina después, en un reto de más entidad.

  1. Respeta tus decisiones.

Así sean pequeñas: “Leeré 5 hojas al día de este libro antes de ir a dormir.”

“Te llamo en 10 minutos”

No negocies contigo mismo cuando llegue la hora y no tengas ganas de cumplir. Simplemente, hazlo. También trabajarás la autoestima con esto, ¿eh?

  1. Construye hábitos y rutinas.

La razón es que, cuando construyes hábitos, ahorras energía. No necesitas tanta disciplina para cumplir y, por tanto, puedes dedicársela a otros menesteres.

Si hay una tarea que te cuesta horrores, sácale partido a esta idea: elige un día y una hora y hazla siempre en ese momento.

  1. Prémiate por lo bien hecho.

Puedes hacerlo como quieras, procurando, eso sí, que la recompensa sea proporcional al logro.

Y, siempre, siempre, reconoce tus esfuerzos, valora tus progresos y saborea tus avances, aun cuando al resto del mundo les sean indiferentes.

En resumen

Elige hacer lo que más te beneficia (a ti y a tus objetivos), que es lo que acordaste contigo mismo que harías, en lugar de lo que más te apetece hacer en este momento.

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